DEVOCIONALES MISIONEROS
Texto: Hechos 2:39
“...Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.”
REFLEXIÓN:
Después de la predicación de Pedro, el Espíritu Santo dejó en claro que la salvación no era exclusiva de los judíos ni de los presentes en Pentecostés.
El mensaje trascendería generaciones, fronteras y culturas. Hace más de dos mil años, usted y yo estábamos bastante lejos. Sin embargo, Pedro también estaba hablando de nosotros. ¡Qué maravilloso, qué grandioso es este Mensaje de Salvación!
El corazón de Dios siempre ha sido alcanzar a todos; desde el inicio de la iglesia, hay una promesa del Espíritu de Dios. Es una promesa indiscriminada para todos aquellos que se arrepienten y confían en Cristo.
A veces, nosotros ponemos límites que Dios nunca puso: por prejuicio, por miedo o por indiferencia. Pero el mensaje de salvación, las Buenas Nuevas, es universal.
“Es decir, que aquella gran promesa del pacto: Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo, es para ti, para tus hijos, es para hotentotes, para hindúes, para groenlandeses; es para todos a quienes se dirige el llamado del Señor.”(Spurgeon)
APLICACIÓN:
¿A quién consideras “lejos”?
Este pasaje nos invita a no quedarnos con el mensaje, sino a llevarlo a todos. No es solo para nosotros. Dios ya ha extendido Su promesa a las generaciones que vienen y a los que están lejos: personas que aún no han escuchado, familias rotas, jóvenes sin rumbo, pueblos sin esperanza.
Nos toca ser esa “voz que clama en el desierto”… anunciando este poderoso mensaje de arrepentimiento y de esperanza en Cristo Jesús.
Nos toca llevar el mensaje a los que están lejos: lejos físicamente, lejos espiritualmente, lejos del amor de Dios.
La iglesia no existe solo para disfrutar de las promesas de Dios, sino para compartirlas con los que todavía no le conocen.
Y nuevamente, hagámonos esta pregunta:
¿A quién consideramos “lejos”?
MOTIVOS DE ORACIÓN:
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Que el Señor renueve nuestra mirada para ver con compasión a los que aún no han escuchado.
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Por un corazón sensible, como iglesia, para sentir la urgencia de compartir el Mensaje.
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Que, como iglesia, trabajemos unidos con un mismo propósito: dar a conocer a Cristo a los que aún no le conocen.
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Ora por grupos étnicos o regiones del mundo donde todavía no ha llegado el Evangelio de Jesús. Ora por los que están lejos, que aún no han escuchado este Mensaje.
¡Que el Señor te bendiga!
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Amén 🙌
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